Mucho se ha escrito sobre la pretensión de los familiares del político encumbrado, que buscan aprovecharse de su cercanía con quien tiene los instrumentos del poder, para alcanzar un cargo público.
Se dijo que la habilidad, la sensibilidad, el talento, la poca de gracia y otra cosita que se requiere para ocuparse de los asuntos públicos, no era una información contenida en los genes...
El talento no se hereda, ni se transmite por contacto intimo, ni se mama... por tanto ser familiar del gobernante, llámese esposa, hijos, primos, tíos, sobrinos o nietos no es garantía de poseer las cualidades necesarias para desempeñarse en la política y en la administración publica.
Nepotismo es la palabra que se utiliza para describir la situación que se presenta cuando el gobernante sucumbe a la tentación de darles trabajo a los familiares. En los años recientes esa palabrita se utilizó mucho en México.
Para darle vuelta a esta prohibición, los políticos que le tienen harto amor a la familia... y a la nomina, se han inventado fundaciones, fideicomisos, asociaciones civiles o han recurrido a las instituciones que en teoría no dependen directamente del gobierno encabezado por el jefe de la familia y del gobierno.
Instituciones filantrópicas, asociaciones civiles, fundaciones caritativas, sindicatos, partidos, clubes de servicio y otras instituciones son empleados para darles chamba a los parientes o simplemente transferirle recursos económicos del erario a la casa familiar.
Ya sabemos que en nuestra cultura, por nuestros valores, el nepotismo es la falta de un servidor público que mas indulgencia inspira a los mexicanos.
Se piensa que el político actúa como cualquier padre (o Madre) y que de forma natural le hace un lugarcito en la nomina a sus hijos, padres, tíos y demás familiares
Mas si bien hay tolerancia para que los familiares se lleven una rebanadita del pastel, una lanita del erario... el asunto se complica cuando se trata de heredar el cargo del jefe de familia que dispensa beneficios a sus consanguíneos, o cuando se pretende impulsar a la parentela a cargos de relevancia en los que se tiene la posibilidad de adquirir o repartir mas beneficios.
Ahí si se dejan escuchar las voces, de adentro y de afuera, para intentar frenar la institución de una democracia hereditaria o una monarquía disfrazada de democracia.
Cuando se ve que peligra la sustitución de las elites y que las intenciones del gobernante están encaminadas a encumbrar a los familiares, la critica surge, de manera discreta o en forma abierta, para alertar sobre los afanes de instituir una dinastía en el gobierno.
En ese momento es cuando ya no resultan tan simpáticos, competentes, humanitarios, inteligentes y graciosos los cónyuges como Marta, los hermanitos Moreira... o la hermana Susana.
Reynosa, Tamaulipas a 12 de enero de 2009
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