Pronto pasaron los días de duelo, dolor y reconciliación nacional, político partidista, por la trágica muerte del Secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño. La inesperada tregua, producto de la inmovilidad de los políticos y partidos ante un hecho inédito, los discursos de dolor, las palabras de solidaridad y reconciliación sólo fueron pose de una clase política que únicamente vela por sus propios intereses. Por más que se afana el Secretario de Comunicaciones Luís Téllez por dar certeza a la tesis del accidente, los mexicanos simplemente no le creemos y mucho menos cuando vemos como en los más altos círculos de quienes deben garantizarnos la seguridad se está dando a conocer la podredumbre que impera, los millones de dólares con los que se ha comprado información y lo arraigada que está la corrupción. Definitivamente las escaleras se barren de arriba hacia abajo, sin embargo, si en este nivel de funcionarios se sabe hoy que están involucrados, que se puede esperar de los efectivos estatales o municipales, ahora sí que los mexicanos definitivamente no sabemos en manos de quien esta la seguridad y por lo tanto en manos de quienes estamos. Sólo hasta que nos toca vivirlo en carne propia es que entendemos que este cáncer social cobrará muchas más victimas inocentes y que es poco lo que como ciudadanos podemos hacer, sólo organizados y exigiendo cuentas a nuestras autoridades y razonando nuestro voto el día de las elecciones es que podremos como nación tener una oportunidad de un futuro mejor. En ciernes y a la puerta está tocando una crisis económica de proporciones mayúsculas, el propio Carlos Slim aseveró esta semana que ya el mundo entero esta en reseción, lo cual traerá desaceleración económica, baja en inversión productiva y desempleo, mayor pobreza, inseguridad y desigualdad social, ya que el dinero se concentrará aún en menos manos. La masa monetaria definitivamente no desaparece, lo que si se cuestionara es que modelo económico prevalecerá en el futuro para dar viabilidad a las naciones en desarrollo, ya que está claro que tanto el comunismo como la globalización producto de la doctrina económica neoliberal han fracasado. Tamaulipas no es ajena a esta debacle primero financiera que se transformara en económica en los próximos meses a decir de los que saben de esto, y en medio de ello, los mexicanos estaremos insertos en un proceso electoral costoso, que hará imposible por parte de los partidos políticos y poderes de la nación tomar acuerdos de orden económico que permitan hacer mas fácil el tránsito por esta crisis. Por último y como reflexión general, cuan difícil se hace pensar diferente y actuar congruentemente en nuestra entidad, pareciera está vetado ver las cosas desde otra óptica, el razonamiento libre y sustentado se reprime, cuestiona e incluso se castiga. Quienes ostentan el poder se sienten agraviados por quienes no comparten su visión, incluso lo llegan a tomar de manera personal y en consecuencia obran como si se les atacara, apoyándose en las instituciones para perseguir y marginar a los opositores. Esos mismos funcionarios se autoproclaman defensores del sistema político que los llevó al poder, se erigen en los dueños de la verdad absoluta y sólo sus ideas son las validas. Hoy día, y ante la crisis que toca a la puerta se exige que los ciudadanos seamos representados y tengamos autoridades que den espacio a todas las corrientes de pensamiento, se tome en cuenta el punto de vista de los gobernados, se anteponga el bien común como único motor de su hacer diario, ya que de lo contrario, así como el modelo económico mundial, el sistema político mexicano en Tamaulipas pareciera está desgastado y agotado. |