Es Vladimir Putin un profundo conocedor de los aspectos más recónditos del proceso de transición de la Rusia de los "zares rojos" (bolcheviques) a las modalidades aparentemente democráticas, que van del ejercicio del poder de Mijail Gorbachev, pasando Boris Yelstin y por él mismo, llegan hoy al caso de Dimitri Medvédev. La etapa anterior, la transición de los "zares blancos" (Romanov) a los "zares rojos" (comunistas), la conoce por referencias históricas directas. Esto finalmente quiere decir, que conoce muy bien todos los factores de empuje y de resistencia de ambos procesos y por ser uno de los líderes de los servicios de inteligencia del sistema soviético y ahora de la aparente transición a la democracia en Rusia, es capaz de hacer funcionar todo lo posible a favor de su proyecto. Por obra y gracia de Boris Yeltsin, quien pactó con él la entrega de todo el poder, a cambio de respetarle a él, a sus familiares y favoritos, todo lo habido no muy honestamente en materia de "privatizaciones", ocupó la presidencia por dos períodos consecutivos de cuatro años cada uno, de 2000 a 2008. La ambición y las mieles del poder son tan seductoras y apetecidas como lo conocemos en México, siendo el primer caso el de Antonio López de Santa Anna, que lo mismo jugaba en favor de los liberales que de los conservadores, con tal se subir nuevamente al poder; habiendo sido presidente 11 veces. El segundo caso, con un proyecto más consistente, fue el de Benito Juárez García, siendo presidente 5 veces, desesperando incluso a los hermanos Lerdo de Tejada, de los que se sospecha fueron los que lo envenenaron para poder sustituirlo. Lo fueron también, en el caso de Porfirio Díaz Mori, quien "arregló" las cosas para cambiar la constitución, después de un cuatrienio, colocando en el poder a su amigo e incondicional, Manuel "el Manco" González, con lo que se legalizó la reelección indefinida, permaneciendo en el poder, prácticamente por 33 años, en el bien consolidado "porfiriato". Luego se repitieron, en el caso frustrado de Alvaro Obregón Salido, quien después de su primer cuatrienio, "arregló" la constitución para poder reelegirse indefinidamente, siendo frustrado su primer intento por su muerte "oficial" a manos de José de Jesús León Toral, aunque la "real" se confirmó años después, fuera por sus propios amigos callistas que "celebraban" la reelección en el restaurante campestre de "La Bombilla", en San Angel, al sur de la ciudad de México. De esa muerte y otras muchas, que le antecedieron, surgió poco a poco un modelo político que estuvo vigente durante 72 años, y se conoció como "priato". Vladimir Putín debe conocer muy bien estos casos y hasta puede pensarse que le han servido en fuente de inspiración para lo que tiene planeado y está en curso. Al Kremlin le ha entrado prisa por "enmendar" la actual Constitución rusa, con el fin de extender el mandato del Presidente, (jefe de Estado), de cuatro a seis años. El pasado 11 de noviembre el actual titular del cargo, el joven incondicional de Vladimir Putín, Dimitri Medvédev, envió a la Duma Estatal (Cámara Baja del Parlamento ruso) un proyecto de ley para tal efecto. Para muchos altos cargos del poder en Rusia, esta ha sido una verdadera sorpresa, ya que la iniciativa se guardó con el mayor sigilo y no fue consultada. Medvédev ha señalado que no se trata de una "reforma", sino de una "corrección" o "puntualización" de la ley fundamental. Hay observadores que piensan que inclusive, se podría dar el caso inmediato de que Medvédev, dejara el cargo anticipadamente sin terminar su periodo cuatrienal. Simultáneamente el Kremlin envió otra "enmienda" constitucional para prolongar el mandato de la Duma de cuatro a cinco años. Se espera la aprobación en tiempo record, esto es, antes de fin de año. Sólo necesita dos tercios de los votos de la Duma (diputados) para entrar en vigor y tres cuartos del Consejo de la Federación (senado), así como de dos tercios de las regiones. Lo que se da por amarrado. No cabe duda que la crisis financiera mundial y la recesión, derivada de la de Estados Unidos de América, mas la convocatoria a los 20 -entre los que esta Rusia- para diseñar el nuevo orden económico internacional (algunos hablan de un nuevo Bretton Woods), la notable y abrupta baja de los precios del petróleo, y la prevista elección de Barack Obama como presidente de la Unión Americana, han provocado en el ánimo de Putin, la urgencia de estar presente en los foros y reuniones en las que se van a tomar decisiones que son claves en el futuro, a la luz del papel que recientemente parecía haber asumido Rusia, con el espectro de la posible resurrección de una nueva versión de la "guerra fría", que parecía augurarle un papel protagónico a Rusia. La perspectiva de una versión "neo-rooseveltina" con el proyecto de gobierno de "Barry" Obama, la selección de su primer y más estrecho colaborador en la persona de Rahm Israel Emanuel, el fuerte liderazgo francés de Sarkozy en la UE, la coordinación de posturas entre Calderón de México y Uribe de Colombia, el fracaso del gobierno de la Sra. Kirchner en Argentina y el de la Sra. Bachelet en Chile, los desórdenes electorales en Nicaragua y lo que se espera en Venezuela, junto a la postura de Fidel Castro, ahora previniendo contra Obama, al que festinaba sólo hace unos días, además de las interrogantes del comportamiento de China y la India, con las cambiadas condiciones en el próximo y el medio oriente, son señales importantes en el proceso de la globalización y el nuevo rumbo que esta pueda tomar. Todo esto hace pensar en la probable urgencia de Vladimir Putin, para estar presente en forma directa en todos estos procesos. Pero también son señales, por otro lado, de que la transición a la democracia en Rusia, se manifiesta más bien, como un proceso de regresión a una nueva forma de "zarismo", que habiendo pasado del" blanco" al "rojo", ahora parece que va a adquirir otro color, aún por definirse. ¡Estaremos muy pendientes! |