En cualquier parte del mundo la ambición del "poder por el poder" acaba destruyendo el sentido real de la política, entendida y practicada como el servicio a la causa del bien común. En Chile todo parece indicar que la terrible consecuencia de la primera "concertación democristianasocialista" que llevó al poder a Salvador Allende en 1970, nunca sirvió como escarmiento a sus promotores. Quizá a causa de que la soberbia siempre es mala consejera, y por ello, con tal de ver fuera del gobierno a Augusto Pinochet -del que se quiera reconocer o no, puso las bases de la prosperidad material económica que hoy admiran todos en el caso de Chile- hizo que volvieran a repetir el contubernio democristianos y socialistas, para vivir nuevamente una experiencia de democracia política que está por culminar 20 años, después del primer cuatrienio de Patricio Aylwin, el sexenio de Eduardo Frei Gómez-Tagle Jr., ambos democristianos, y luego el sexenio de Ricardo Lagos y el aún inconcluso cuatrienio de Michelle Bachelet, a quien como se dice en México, "se le hizo bolas el engrudo", en lo técnico y en lo político. Ricardo Lagos soñó hace cerca de tres años, en volver al poder, después del interregno "bacheletiano", pero hace apenas unas semanas, concedió una amplísima entrevista al diario "El Mercurio", el 5 de octubre teniendo quizá a la vista, las brutales confrontaciones internas por ambiciones entre los integrantes de la "concertación", además de las encuestas de los procesos electorales municipales, en las que se anunciaba claramente el triunfo de la "Alianza por Chile", (configurada por Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente) en la mayoría de los municipios, por supuesto en el más emblemático e importante como Santiago, manteniendo además, Viña del Mar, Las Condes, Puente Alto, Concepción y Ñuñoa y recuperando los simbólicos Valparaíso, Concepción, Temuco, Rancagua e Iquique. Por ello es que el expresidentes Ricardo Lagos decidió conceder una espectacular entrevista al mencionado diario chileno, en donde destaca principalmente que: "No seré candidato a la presidencia en 2009". Aduciendo motivos como: "Hay muchas formas de servir al país, y haré lo que estoy haciendo: ayudar a los candidatos. Tan pronto termine el proceso, reanudaré las actividades que he venido ejecutando estos dos años". "Nadie de buena fe podría decir que un voto de derecha en la próxima elección tiene menos calidad democrática que uno de la concertación". Para terminar en forma por demás tajante y reveladora: "Muchas críticas son justas, sería torpe negarlo y por eso las acepto". Por otra parte el comentarista de "El Mercurio", Max Colodro señala, comentando con gran claridad dicha entrevista: "El ex presidente Eduardo Frei sabe que Ricardo Lagos no competirá con otro candidato de la "Concertación" en ningún escenario y que José Miguel Insulza difícilmente se enfrentará a alguno de sus exjefes. Así su único obstáculo real, es la senadora democristiana Soledad Alvear, cuya débil fortaleza, esta reducida a la maquinaria de su partido". Esta entrevista tan importante, (cuatro páginas del diario) fue sólo el anuncio de lo que vendría el 26 de octubre. Ganaron los de la "Alianza por Chile" y se derrumbaron las aspiraciones de Soledad Alvear y de su marido Gutemberg Martínez, quien fuera el presidente de la ODCA, hasta que Manuel Espino lo derrotó, cuando intentaba hacer una retorcida modificación a los estatutos tratando de perpetuarse al frente de dicha institución. Ahora parecería que sólo algún garrafal error de Sebastián Piñera, le impediría llegar a la candidatura de la "Alianza por Chile" y de ahí a la presidencia del país. Este proceso electoral, indicaría un promisorio cambio de la geopolítica latinoamericana, que en los últimos años ha desbarrado, con excepción de Colombia y México principalmente, un giro hacia la izquierda del "Nuevo Socialismo del Siglo XXI" enarbolada por Hugo Chávez, sucesor de Fidel Castro y de la "Nueva Izquierda Socialdemócrata", lidereada por José Luis Rodríguez Zapatero del PSOE y sus "imitadores" latinoamericanos. El aberrante mecanismo de la "alternancia-concertación" entre socialistas y democristianos en Chile, parece haber llegado a su agotamiento, después del "esplendor" alcanzado con el ascenso de Salvador Allende, que llevó a Chile a la tragedia y el desastre con las absurdas y arbitrarias expropiaciones, la caótica hiperinflación, las confrontaciones clasistas y la ruptura social generalizada. Hoy, las dificultades de operación política que las limitaciones personales y estratégicas de la Señora Bachelet han puesto en evidencia, desde el inicio de su cuatrienio, permiten diagnosticar que, esa "concertación-desconcertante" que inició con el contubernio para llevar a la silla presidencial a Salvador Allende, ha encontrado una nueva evidencia de imposibilidad ética y política, para seguir gobernando a Chile. Nación que merece un mejor resultado, que corresponda y retribuya a los años de sacrificio que significaron el período autoritario de Augusto Pinochet, quien habiendo sido el "dictador del golpe" del año 70, restauró la democracia en 1979 -hace 20 años- respondiendo al apretado resultado de un plebiscito, plenamente aceptado.
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